Una profesión a la altura de las circunstancias

100 días transcurren desde que el 13 de marzo el Consejo General de Farmacéuticos trasladó a las autoridades sanitarias una serie de medidas para hacer frente a la pandemia, hasta el 21 de junio que terminó el estado de alarma. Más de tres meses en los que toda la profesión farmacéutica en todos sus ámbitos de ejercicio -hospitales, primaria, industria, distribución, análisis clínicos, salud pública, docencia y farmacia comunitaria- ha demostrado su esencia sanitaria y social. 100 días donde la cruz de las farmacias ha permanecido encendida más que nunca y en los que todos los farmacéuticos, liderados por sus instituciones colegiales, han respondido con agilidad a las necesidades de los pacientes y del sistema sanitario.

Desde el primer día fuimos conscientes de que esta situación excepcional requería medidas excepcionales para garantizar la prestación farmacéutica, sin dejar a nadie atrás. Por eso, no es de extrañar que algún consejero de Sanidad haya dicho que la mayor revelación de esta pandemia ha sido la Farmacia.

La salud de los pacientes

Así, la Organización Farmacéutica Colegial puso en marcha iniciativas dirigidas a proteger a ciudadanos y profesionales de posibles contagios y garantizar siempre el acceso al medicamento. Propuestas que nos han situado por delante de los acontecimientos y en las que siempre ha primado el interés general y la salud de los pacientes, nuestra razón de ser. Los farmacéuticos necesitaban de formación e información, y por ello pusimos a su disposición un ciclo formativo y sucesivos informes técnicos y material para ofrecer una respuesta satisfactoria a los ciudadanos. Del mismo modo, desarrollamos una intensa actividad educativa entre la población sobre protección y prevención frente al coronavirus.

Protocolos extraordinarios

Con el fin de garantizar a la población el acceso a sus tratamientos elaboramos y ofrecimos a las administraciones protocolos extraordinarios para la dispensación de medicamentos a pacientes vulnerables en sus hogares del que se han beneficiado más de 850.000 personas; y con la colaboración de los Servicios de Farmacia Hospitalaria ofrecimos también protocolos extraordinarios para la dispensación en farmacias de medicamentos de diagnóstico hospitalario y reserva singular a más de 10.000 pacientes de grupos de riesgo. Pero, lo más importante, hemos garantizado que el medicamento llega siempre a través de un farmacéutico. También hemos adoptado medidas junto a la Agencia España de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) que han permitido evitar desabastecimiento de medicamentos.

Reconocimiento de los ciudadanos

Todo este esfuerzo ha permitido reducir contagios y favorecer la adherencia, pero además ha evitado el colapso de los hospitales y absorbido en gran medida la presión asistencial sobre la Atención Primaria, cumpliendo fielmente con nuestro compromiso como profesionales sanitarios, no siempre reconocido por las autoridades, pero sí por la población. Así se ha recogido en un estudio que refleja que más del 90% de los ciudadanos reconocen el servicio público prestado por las farmacias durante la pandemia, que la confianza de la sociedad hacia los farmacéuticos es prácticamente unánime (98%), como también el apoyo a la atención domiciliaria (96,2%).

Carácter social de la farmacia

Esta crisis ha reforzado también el carácter más social de la farmacia española, porque a su capacidad sanitaria se ha sumado su integración en la comunidad, poniendo en marcha iniciativas tan importantes como Mascarilla-19; trabajando con la Guardia Civil, comunicando casos de personas que no retiran la medicación y que podrían estar en riesgo; o generando alianzas con Cruz Roja y Cáritas para llegar donde los farmacéuticos no pudiesen a colectivos especialmente frágiles y vulnerables en esta crisis.

Comisión de reconstrucción

El pasado 8 de junio tuve la oportunidad y el orgullo de presentar a la Comisión de Reconstrucción del Congreso de los Diputados todo lo que puede hacer la Farmacia para mejorar el futuro del Sistema Nacional de Salud. Porque, como afirmé ante los diputados, no se puede reconstruir el Sistema Sanitario sin la Farmacia y sin los farmacéuticos, 74.000 profesionales sanitarios en diferentes ámbitos de actuación como hospitales, salud pública y atención primaria, industria e innovación, distribución, docencia, análisis clínicos y farmacia comunitaria, que han desempeñado un trabajo que va más allá de lo profesionalmente exigible.



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