¿Cómo preparar mi farmacia para la venta? (Parte I)

Hay una opinión generalizada en el sector que una farmacia «vale» más cuanto más facture la misma. De hecho, existe una práctica generalizada a aceptar como índice de referencia para determinar el precio de venta de una farmacia, el denominado factor. Este índice representa el cociente entre el precio pagado por el fondo de comercio de la farmacia y la facturación total de la misma en el momento de su venta. De esta forma, podemos escuchar cómo los farmacéuticos han vendido su farmacia con factores que oscilan entre el 0,5 hasta, incluso, el 9.

Para un potencial comprador este índice le permite, inicialmente, tener un parámetro de comparación entre diferentes oportunidades de inversión. Sin embargo, lo que finalmente determina el acceso a una farmacia, es la posibilidad de hacer frente a la inversión con la propia estructura financiera de ese potencial comprador. Habitualmente esto equivale a que la inversión tenga viabilidad financiera para las entidades financieras que van a financiar la operación. De hecho, que estas entidades concedan o no créditos, por ejemplo, con la garantía del fondo de comercio, va a influir como un elemento importante en la configuración del precio final que la oficina de farmacia alcance en el mercado.

Considerar como única variable decisoria para los farmacéuticos interesados en comprar, el mencionado factor, puede inducirnos a error en la toma de las decisiones previas a la venta de nuestro patrimonio (farmacia). Por ejemplo, puede parecer razonable que nos sintamos tentados a posicionar nuestra farmacia en el nivel más alto de facturación que seamos capaces de alcanzar. En este caso, ¿la relación entre el precio de venta y la facturación (el factor) seguirá siendo la misma? Es decir, ¿se puede conseguir el mismo factor con independencia del volumen de facturación de la farmacia?

Responder correctamente a estas cuestiones requiere identificar cuáles son las variables realmente importantes para la toma de decisiones para un potencial comprador, que no son otras que el beneficio y la rentabilidad esperada de la inversión (compra de farmacia). El principal sesgo de tomar como índice de referencia el factor es que, en todo momento, estamos hablando del pasado de la farmacia, de lo que ha realizado hasta ahora el titular, pero esto no implica que el nuevo titular pueda obtener mayor o menor facturación y beneficio a futuro.

A lo largo de este artículo, intentaremos observar la posible evolución de crecimiento durante los años de explotación de una oficina de farmacia, centrándonos en los aspectos financieros que condicionan el atractivo de la misma.

Para nuestro ejemplo, consideramos que un farmacéutico compra una farmacia de una facturación total de 300.000″, mostrando las cuentas de explotación en diferentes ejercicios, habiendo considerado que la evolución del gasto farmacéutico y, por tanto, de la facturación de la farmacia se incrementa un 8% anual (las cifras se han redondeado para facilitar la comprensión del análisis).

Estimaremos que esta farmacia se adquiere a título oneroso en el «Momento 0″ (Momento inicial o Año 0) por 600.000″ y que su fondo de comercio se puede amortizar al 7,5% anual.

A su vez, estableceremos como ratio óptimo de facturación por empleado la cantidad de 300.000″, por lo que la farmacia inicialmente no tendría empleados ya que sería el propio titular el empleado encargado de las ventas, y a partir de la siguiente cuenta de explotación que se muestra, la de 600.000», ya tendría un empleado más el titular, con 900.000€ tendría dos empleados y el titular, y así sucesivamente.

Estimando que su modelo de gestión no cambia y, por lo tanto, sigue obteniendo el mismo porcentaje de margen bruto comercial, y su estructura del resto de gastos sólo se ve alterada por la escala de deducciones del RDL 5/2000 (y RD 2402/2004), así como por el coste variable por facturación al colegio, las cuentas de explotación serían las siguientes:






% Momento 0 % Momento 9 % Momento 14 % Momento 18 % Momento 21
Inversión total 600.000,00 1.200.000,00 1.800.000,00 2.400.000,00 3.000.000,00
Facturación total 100% 300.000,00 100% 600.000,00 100% 900.000,00 100% 1.200.000,00 100% 1.500.000,00
Venta al seguro 80% 240.000,00 80% 480.000,00 80% 720.000,00 80% 960.000,00 80% 1.200.000,00
Venta libre 20% 60.000,00 20% 120.000,00 20% 180.000,00 20% 240.000,00 20% 300.000,00
Compras totales 70% 210.000,00 70% 420.000,00 70% 630.000,00 70% 840.000,00 70% 1.050.000,00
Margen Bruto 30,00% 90.000,00 30,00% 180.000,00 30,00% 270.000,00 30,00% 360.000,00 30,00% 450.000,00
Gastos de personal 0,92% 2.754,95 3,25% 19.486,95 4,91% 44.214,27 5,08% 60.946,27 5,71% 85.673,59
Sueldos y Salarios 0,00% 0,00 2,10% 12.571,00 3,46% 31.149,00 3,64% 43.720,00 4,15% 62.298,00
Seguros Sociales 0,00% 0,00 0,69% 4.161,00 1,15% 10.310,32 1,21% 14.471,32 1,37% 20.620,64
Autónomos 0,92% 2.754,95 0,46% 2.754,95 0,31% 2.754,95 0,23% 2.754,95 0,18% 2.754,95
RDL 5/2000 0,00% 0,00 1,34% 8.037,44 3,41% 30.683,73 4,74% 56.843,73 5,53% 83.003,73
Arrendamiento 4,50% 10.800,00 2,25% 10.800,00 1,50% 10.800,00 1,13% 10.800,00 0,90% 10.800,00
Resto Gastos 3,48% 10.445,05 1,80% 10.788,25 1,24% 11.131,45 0,96% 11.474,65 0,79% 11.817,85
Total Gastos Generales 8,00% 24.000,00 8,19% 49.112,64 10,76% 96.829,45 11,67% 140.064,65 12,75% 191.295,16
Beneficio Antes
impuestos
22,00% 66.000,00 21,81% 130.887,36 19,24% 173.170,55 18,33% 219.935,35 17,25% 258.704,84
Otros (amortizaciones,…) 15,00% 45.000,00 7,50% 45.000,00 0,00% 0,00 0,00% 0,00 0,00% 0,00
Base Imponible del impuesto 7,00% 21.000,00 14,31% 85.887,36 19,24% 173.170,55 18,33% 219.935,35 17,25% 258.704,84
Impuestos 1,64% 4.931,15 5,26% 31.539,21 7,87% 70.816,65 7,66% 91.860,81 7,29% 109.307,08
Resultado Neto
de la explotación
5,36% 16.068,85 9,06% 54.348,15 11,37% 102.353,91 10,67% 128.074,54 9,96% 149.397,76
Flujo de Caja 20,36% 61.068,85 16,56% 99.348,15 11,37% 102.353,91 10,67% 128.074,54 9,96% 149.397,76

Lo primero que podemos observar es que la evolución de la facturación y el margen bruto aun permaneciendo constantes en términos relativos, en términos absolutos su diferencia cada vez es mayor.

La aplicación de variables tales como gastos operativos de la farmacia, legislación farmacéutica (RD 2402/2004) o legislación fiscal (amortización del fondo de comercio y escala progresiva del impuesto del IRPF) nos permiten determinar el beneficio contable de la farmacia o los flujos monetarios de la misma.

El estudio, en términos absolutos, de la evolución del beneficio bruto, así como de los flujos de caja nos indica que a mayor facturación mayor beneficio bruto o flujo de caja. Si nos paráramos en este análisis, sería fácil concluir que en la medida que fuésemos capaces de aumentar nuestra facturación con anterioridad a poner a la venta nuestra farmacia, ésta sería valorada por el mercado por un precio mayor. Es decir, como farmacéutico me interesa que la facturación de mi farmacia sea elevada porque así el beneficio será bastante superior al que obtendría con esa misma farmacia pero con un tamaño inferior (volumen de facturación inferior). Eso se puede observar el gráfico siguiente:

¿Pero qué ocurre si hacemos el análisis anterior con datos relativos, es decir, con los porcentajes que representan esos beneficios y flujos de caja respecto a la facturación? Observamos que la tendencia es diametralmente opuesta al gráfico anterior. Ahora ya no está tan claro que situar la farmacia en el volumen más elevado posible sea la estrategia más adecuada pensando en la venta. A medida que mi farmacia aumenta de facturación, gano menos euros por unidad monetaria facturada. O lo que es lo mismo, obtengo menor rendimiento al capital invertido.

Lo que parece claro es que si un potencial comprador conoce esta circunstancia (a mayor facturación menor rendimiento del capital invertido), no esté dispuesto a pagar el mismo factor (si es la variable de decisión a priori para la compra) por farmacias que, aun teniendo características similares, tengan facturaciones muy dispares.

Esta idea se ve reforzada por el hecho de que, explotar una farmacia de mayor volumen de negocio, supone un mayor esfuerzo y trabajo. Y no sólo eso, el inversor sabe que está asumiendo un mayor riesgo y responsabilidad con su decisión de compra de una farmacia de mayor volumen de facturación.

Nuestra estrategia de cara a la venta irá encaminada a hacer más rentable nuestro negocio: intentaré aprovecharme de las economías de escala que generan los volúmenes grandes de gestión, así como de la capacidad financiera que me posibilita una farmacia de gran tamaño para acometer inversiones en elementos de inmovilizado o en campañas de marketing en el punto de venta, etc.

En la parte II de este artículo (que se publicará en números próximos), determinaremos las variables que inciden en la evolución a la baja de los beneficios y flujos de caja, a medida que el tamaño de la farmacia aumenta en facturación.

Oscar Luis Del Pozo Poveda

Director Económico-Financiero de Farmaconsulting Transacciones S.L.

oscarp@fct.es