El Gobierno británico estudia cambios en la fijación de precios y en el NICE

El cambio podría hacerse efectivo en 2014, una vez expire el sistema de precio libre vigente en la actualidad

El sistema de fijación de precios vigente en Inglaterra y Gales se tambalea tras el anuncio del Ministerio de Sanidad británico de promover una reforma que, en principio, entraría en vigor en 2014. Y uno de los principales afectados por esta reforma será el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Clínica (NICE), que vería limitadas sus competencias y al que se le anularía la potestad para rechazar la comercialización de un fármaco.

Hasta ahora, el sistema de fijación de precios en Inglaterra y Gales era libre. Es decir, las compañías lanzaban los fármacos con un precio propio y el NICE, según criterios de beneficio para la industria, obligaba a las farmacéuticas a bajar el precio o mantenía el fijado por la compañía. Es decir, únicamente tenía en cuenta los criterios de coste-efectividad. Pero este sistema, el Pharmaceutical Price Regulation Scheme (PPRS), expira en 2013, por lo que el Gobierno británico estudia distintas alternativas para dejar la decisión de prescripción de un tratamiento en manos de los facultativos del Reino Unido, e impedir que las trabas administrativas se entrometan en el proceso.

Una de las opciones que maneja el departamento de Sanidad del Reino Unido tiene su origen en una petición de la Asociación Británica de la Industria Farmacéutica (ABPI), que solicitó un cambio en las competencias del NICE. Así, después de que el Gobierno británico anunciase su intención de implementar un sistema de fijación de precios basado en el valor de los medicamentos, el director general de la patronal británica de farmacéuticas innovadoras, Richard Barker, abogó por establecer «un debate paralelo sobre el rol y los focos en los que se centra el NICE´´.

En este sentido, el Gobierno conservador británico ya se ha lanzado al estudio y preparación de la remodelación del sistema de evaluación del NICE. A partir de 2014, el valor clínico de los medicamentos, junto al carácter innovador y su repercusión en la economía, será el principal elemento al que tendrá que acogerse el organismo consultivo en sus evaluaciones.

El director general de la ABPI reconoció la labor del Instituto Nacional de Salud y Excelencia Clínica como pionero de las valoraciones de criterios de coste-eficiencia en los fármacos, pero mencionó que en Reino Unido necesitan tener «una visión más amplia del valor de los medicamentos´´. A este respecto, desglosó las tres propuestas de la patronal para la reforma del NICE. La primera, ampliar la definición de valor que tiene el organismo para captar los elementos clave de la innovación en el cuidado de la salud. La segunda, focalizar la atención en las buenas prácticas clínicas y en los estándares de calidad. Y por último, desmantelar los procesos del sistema británico de salud que invitan a una revisión de sus interpretaciones por parte del NICE.

Crecen las desestimaciones
La petición de la ABPI puede responder a varios motivos. Uno de ellos, que 2009 haya sido el ejercicio en el que el NICE haya rechazado la comercialización de un mayor número medicamentos. En este sentido, el pasado año desestimó la puesta en venta de nueve fármacos, un 28 por ciento del total de solicitudes recibidas. En cambio, en 2004 dejó vía libre a la comercialización del 94 por ciento de los medicamentos.

Por otro lado, cabe destacar que el NICE se encarga también de recomendar la autorización de medicamentos para un uso exclusivo en investigación y desarrollo. Es decir, que únicamente podrían usarse en ensayos clínicos. Además, el organismo consultivo es el responsable de la optimización de las indicaciones de los fármacos, al redirigir su utilización en determinados segmentos de pacientes.



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