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Sanidade reabre el mapa farmacéutico para ubicar cuarenta nuevas boticas

La mayoría se situarán en áreas geográficas en donde ha crecido la población

La Consellería de Sanidade prepara un decreto en el que modifica el mapa farmacéutico y determina la apertura de nuevas boticas. Y es que este sector está muy regulado, por lo que la apertura y el cierre de estos establecimientos viene determinado por las necesidades de la población. En concreto, la ley establece que en las zonas urbanas debe haber una oficina por cada 2.800 habitantes; en las semiurbanas por cada 2.500; mientras que en las rurales se establece una apertura por cada 2.000 habitantes. A mayores, cuando la población supere en 1.501 esta cifra, podrá abrirse otra.

Con estas directrices y teniendo en cuenta el padrón del año 2016, la Xunta ha elaborado un mapa de farmacias que recoge la apertura de 41 nuevas. Ninguna de ellas en las siete ciudades. De estas 41, siete se ubican en lo que la administración considera zonas urbanas (Arteixo, Oleiros, Narón y Ames); 14 en áreas semiurbanas (Cambre, Culleredo, Sada, Verín, Poio, Ribeira, Teo, Baiona, Cangas, Moaña y Ponteareas); mientras que las veinte restantes irían a zonas rurales que por población necesitan estos establecimientos. El mapa actual tiene diez años, y aunque internamente se actualiza anualmente, esta reorganización se produce de cara a la apertura de un nuevo concurso. Francisco López Rois, subdirector xeral de planificación sanitaria, asegura: «Intentaremos ser lo más rápidos posible», pero se trata de un proceso que lleva tiempo porque necesita un plazo de exposición pública para que todos los sectores hagan alegaciones «ya que afecta a muchos ciudadanos». Las nuevas aperturas no implican que el número de boticas que hay en la comunidad gallega (1.345) vaya a subir, porque un farmacéutico puede participar en el concurso y trasladar la suya. Es decir, si un profesional tiene un establecimiento en una zona con poca población y quiere optar al concurso para abrir una en un concello con más demanda puede hacerlo. ¿Y qué pasará entonces con esa área que queda sin servicio? Si por población le corresponde, la Xunta la incluirá en el siguiente mapa farmacéutico. Mientras, si es necesario el servicio, puede habilitarse una botica anexa, una solución temporal cuya característica es que depende de una farmacia que ya está en funcionamiento.

Tras dar a conocer la ubicación de las nuevas farmacias la consellería debe definir el plazo máximo que tiene el boticario para poner en marcha el establecimiento. No se trata de períodos rígidos porque muchas veces dependen de licencias municipales u otras casuísticas, «por eso hacemos además las exposiciones públicas, porque puede ser que ubiquemos la farmacia en una parroquia determinada y desde un concello nos digan que es más idónea otra», explica López Rois.

Actualmente el mapa de farmacias está muy vinculado a la asistencia sanitaria, de ahí que sobre todo en zonas rurales se ubiquen en torno a los PAC.



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